Sábado, Mayo 19, 2012
   
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Florece negocio de cuidaperros

Critican entrenadores reconocidos que los instructores de parques carecen de conocimientos profesionales

Fuente: Reforma

Los cuidadores de perros son más que paseadores caninos. Su tarea se puede equiparar a la que realiza una escuela o una guardería, proporciones guardadas, en el caso de los niños.

Estos prestadores de servicio, a quienes es común ver jalando uno, dos y hasta jaurías de perros en parques públicos de la Ciudad, cobran por suplir a los dueños de mascotas que no tienen tiempo, espacio o interés para atender a sus animales.

Y lo mismo ofrecen servicios de cuidado del animal que de adiestramiento, obediencia y buen comportamiento.

Pero, a diferencia de la rutina escolar, el día para una mascota empieza con el recreo.

Antonio Morales, quien cuida, entrena y pasea perros en el Parque México, en la Delegación Cuauhtémoc, explicó que la jornada inicia a las 8:00 horas y al pasar por ella la mascota ya debe haber desayunado.

"La primera actividad es el recreo, pues a las mascotas se les brindan dos horas para que socialicen, jueguen, corran o hagan del baño", platicó.

Los paseadores tienen su mejor mercado entre dueños de mascotas de colonias como la Condesa, Del Valle, Nápoles o Polanco.

"Les doy servicio a los vecinos de la Colonia Condesa, la mayoría trabajan y no tienen tiempo de sacarlos a pasear, llevarlos al baño y correr con ellos un rato", precisó el instructor Morales.

Israel Leal, entrenador en la zona del Parque de los Venados, dijo que el negocio ha ido en aumento, pues cada vez existen más personas con la necesidad de que alguien atienda a su mascota.

"Su problema es que viven en departamentos, trabajan todo el día y su perro se ha convertido en una molestia, pues ya no es el cachorrito tierno que compraron. Entonces no tienen tiempo ni ganas de atender a sus perros y por eso recurren a nosotros", afirmó.

Aunque operan en zonas distintas, suelen cobrar 60 pesos por hora de atención a la mascota, pero llegan a pedir 6 mil pesos por un curso de ocho semanas para educarla.

Según los paseadores, los dueños piden más frecuentemente el curso básico, que incluye el paseo, cuidado y corrección de travesuras del animal, como masticar zapatos, roer muebles o hacerse del baño dentro de la casa.

Después del recreo, las clases comienzan a las 10:00 horas.

Los perros son formados y atendidos para que aprendan a obedecer las órdenes de su amo o estar quietos, echarse o sentarse.

"Para los perros nuevos son 40 minutos de entrenamiento y para los que ya están avanzados sólo les damos repasos de unos 20 minutos", comentó Morales.

Carlos Rodríguez, vecino de la Colonia Condesa y dueño de un sharpei, afirmó que el trabajo de los entrenadores le han ayudado a tener en mejores condiciones a "Morrison".

Cuestionan el trabajo de instructores

Apreciados por dueños de mascotas sin tiempo, los paseadores de perros no son bien vistos por todos, ni en todos los espacios.

Entrenadores reconocidos por la Federación Canófila Mexicana AC (FCM) se quejaron de que muchos de ellos realizan una actividad informal que ocasiona el mismo daño que un vendedor ambulante a un formal.

"Para entrenar perros a un nivel profesional y dar un servicio de la calidad que la gente requiere, necesitan una preparación con la que no cuentan (...). Son entrenadores clandestinos", afirmó Sergio Castilla, presidente del Club Ajusco, organización afiliada a la FCM.

Dijo que se estima que por cada centro de adiestramiento formal en el DF existen al menos 10 entrenadores clandestinos que ofrecen sus servicios en los parques y a través de Internet.

Mayté De las Rivas, coordinadora interna del Comité Vecinal de Polanco Chapultepec, afirmó también que vecinos se quejan de que los cuidadores no recogen las heces de los animales y provocan accidentes.

"Hay mucha queja de los vecinos, claro que sí: de que no recogen las heces, ha habido perros que han tirado viejitas, también ya mordieron a una señora", aseguró, aunque no dio detalles.

Fernando Méndez, entrenador que trabaja en la zona del Parque Lincoln, reconoció que ha tenido problemas con los dueños de otros perros o con usuarios del jardín, pues se pelean o provocan accidentes.

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