Sábado, Mayo 19, 2012
   
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Mi amigo el halcón

Por Cecilia Vega
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Como amante de los animales, es difícil tener como amigo un halcón, porque es un animal silvestre que nunca debe de estar enjaulado o encadenado sólo para satisfacer nuestro placer, nuestra violencia y abuso, o nuestros equivocados egos.

A estas majestuosas aves todos aquellos que no estamos versados en su estudio las confundimos frecuentemente con águilas.

Aun dentro de la devastación de vida silvestre animal en nuestra ciudad, los polanqueños tenemos la presencia de halcones volando encima de los hermosos árboles del bosque de Chapultepec, mismo que constantemente se encuentra en peligro, con medidas equivocadas de nuestras autoridades, con talas desmedidas y absurdas, y concesiones a bares, restaurantes y particulares.

Cierto día me encontré con un grupo de personas, quienes entusiasmadas trataban con piedras de pegarle a un halcón que se había posado en las ramas altas de un hermoso árbol. Lo único que percibí fue la violencia innata de esa gente y la ignorancia de sus pobres mentes, así como la nula conciencia y respeto a la vida.

Todo lo que sé de mi amigo el halcón, que es nada, es que desde hace varios años anida muy cerca del bosque de Ghandi. Hace años tenía su hábitat en un edificio muy alto y de ahí planeaba hasta el bosque. Desde ese lugar trajo a su compañera y se reprodujeron.

Uno de esos años, una de sus crías fue encontrada en el piso, y cuando me percaté de qué se trataba, no de un simple pajarito sino de un halcón bebé, lo regresamos hasta la azotea del edificio. Pero, quién sabe que mala cara le hicieron al jefe de familia, que el siguiente año anidó en una antena muy alta en la misma zona.

Con tristeza he visto que en esta larga temporada mi amigo está solo, sin compañera, sin prole. Por él sé cuándo los fríos del invierno se empiezan a ir, porque hace su aparición en la antena y me llena de regocijo volver a verlo.

Algunas tardes coincidimos, y desde su incómodo nido me mira y siento que me saluda, antes de acomodarse para pernoctar sin importar el clima. Siempre lo busco con la mirada y le mando mi respeto, mi admiración y mis mejores deseos por una vida larga.

 

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