Martes, Febrero 07, 2012
   
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Espectáculo cruel que degrada al ser humano: Las corridas de toros

Por David García

Las corridas de toros en México nos llegaron de España y desde la época colonial y hasta la fecha, los toros que son martirizados sufren por esa mal llamada “fiesta” en las plazas.

Todo el espectáculo taurino se monta y se estructura por una serie de actos reprobables que dan como resultado un sucio negocio en el que algunas personas llamadas empresarios taurinos así como cerveceros, matadores, rejoneadores, banderilleros, jueces de plaza, periodistas de toros, etc., buscan ansiosamente una jugosa y muy fácil ganancia en tanto que los espectadores en general por el dinero que pagan desean obtener, según su inculta y vulgar creencia, estatus social pero principalmente ver satisfecho emocionalmente su gusto por la crueldad ejercida sobre seres indefensos.

La otra víctima son los caballos que utilizan los rejoneadores, estos animales frecuentemente terminan en el suelo con los intestinos de fuera por las cornadas del toro al querer embestir al rejoneador que lo lastima.

También se torean novillos y becerros, siendo en especial dramático el caso de estos últimos pues como si fuesen niños embisten jugando, en tanto que el verdugo les paga su noble e inocente acción lastimándolos.

Desde días antes de que al toro se le arroje al ruedo comienza para él un terrible calvario: al llegar el animal a la plaza de toros se le encajona donde hay un piso desnivelado para que se canse, golpea con las patas y embiste causándose lesiones, se le apalea, dejan caer sacos de arena en la región de los riñones, ponen ácidos entre las pezuñas que le ocasionan mucho ardor, le liman los cuernos hasta sangrarlo, administran drogas ya sea para deprimirlo o para activarlo según sean las “necesidades“ del torero; le ocasionan diarreas, le lazan los testículos, no tiene agua ni alimento, todo esto aunado a que muchos animales llegan enfermos de tuberculosis u otros males, para que al ser toreado el animal vaya indefenso en las acometidas que ejecutará para defender instintivamente su vida.

De esa manera, el animal sale al ruedo aterrorizado, y su primera reacción es huir, durante la faena al animal le baja la presión sanguínea y pierde líquidos con lo cual entra en un proceso descompensatorio de shock.

Con el estoque o espada dentro de su cuerpo el animal tiene una perdida excesiva de sangre, trastornos cardiacos y circulación alterada, se le lesionan algunos los órganos, se le cortan orejas y el rabo estando todavía vivo y es muy frecuente que después de varias estocadas el animal siga con vida.

Existe un monopolio empresarial taurino que abarca nueve de las más importantes plazas de toros en México, incluso en el medio taurino se afirma que Alberto Bailleres, dueño del Palacio de Hierro, Industria Peñoles, ITAM, y más empresas, fue quien “amplió el monopolio”.

Las corridas en la Plaza de Toros México desde hace varios años son manejadas por el consorcio Televisa, primero con una empresa denominada Alfaga y ahora con “Renovación Taurina 2000”, a través de su representante Rafael Herrerías (acusado reiteradamente de estar involucrado en negocios sucios) y de quien por cierto se dice es prestanombres del ex matador Manolo Martínez que a su vez ha sido acusado de lo mismo.

Ante todo eso, cabe preguntar, ¿realmente las corridas de toros son arte y cultura como afirman sus defensores?

Con la desaparición de esta carnicería maquillada de fiesta, seguramente se romperá un eslabón de esa larga cadena de situaciones anómalas que degradan la condición humana y propician la destrucción acelerada de nuestro planeta.

 

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