Martes, Febrero 07, 2012
   
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Roma-Condesa: mundo franelero

 

Por Miguel Guasti Villalobos
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“Viene-viene, todo hasta atrás”. Algunos agitan una franela roja para indicar que tienen lugares disponibles; otros estiran su cuerpo para alcanzar todos los lugares del carro que lavan y se limpian el sudor con las manos; los más, simplemente esperan recargados o sentados, serenos y pasivos hasta que les llega un cliente. Hoy día resulta común ver a los viene-viene o franeleros en calles de las colonias Condesa y Roma.

Podemos encontrar a los que, amables, te reciben con una sonrisa, te hablan de usted y si se les pregunta “¿cuánto le doy joven?”, sólo te piden “pal´refresco”; pero también están los que creen que tienen el derecho de pedir lo que se les antoje, que no cuidan los autos y si alguien se niega a pagar le obstaculizan el espacio o amenazan con el robo “inesperado”.

Su origen y crecimiento está relacionado con el desempleo, los bajos salarios, la poca preparación académica, la falta de oportunidades, factores que orillan a ese ejército de desempleados a tomar las calles ante la complacencia de las autoridades delegacionales. En algunos casos, el dinero fácil, acompañado del menor esfuerzo, hace que el fenómeno crezca de manera alarmante.

Tan sólo en la delegación Cuauhtémoc se estima laboran a diario más de 1,300 franeleros, de los más seis mil que se tienen registrados en la totalidad del Distrito Federal, lo que representa el aproximadamente 22 por ciento. Las colonias más afectadas son Condesa, Roma, Hipódromo, Juárez, Cuauhtémoc, Centro y Buenavista.

Un viene-viene que trabaja los 300 días del año, con un ingreso de 300 a 1,000 pesos diario, genera anualmente ganancias de 90 a 300 mil pesos, además libres de impuestos. Si a esto le multiplicamos que hay 1,382 franeleros registrados tan sólo en la demarcación Cuauhtémoc (Secretaria de Trabajo), tenemos que, los ingresos anuales van de 124 a 414 millones de pesos, lo que hace al tema de los franeleros un negocio redondo por parte de policías, gruyeros y autoridades delegacionales.

Samuel Sánchez, franelero de la colonia Roma, dijo que gana más de 300 pesos diarios, más cinco lavadas de 30 pesos por carro, o sea un total de 450. “No tengo ningún tipo de prestación, pero no importa, puesto que gana mucho más que un profesionista”, comentó en broma.

Desde el año 2004, la Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal establece que es una infracción contra la tranquilidad de las personas “prestar algún servicio sin que le sea solicitado y coaccionar de cualquier manera a quien lo reciba para obtener un pago por el mismo”, acto que se sanciona con multa de uno a 10 días de salario mínimo o arresto de seis a doce horas.

Ante la ineficacia de dicha Ley, la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo puso en marcha el programa de Reordenamiento de los Cuidadores y Lavadores de Vehículos en el Distrito Federal, con el que pretende “dignificar la actividad de éstos mediante la erradicación de la discriminación y propiciar la convivencia de todos los participantes”.

Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno capitalino, ha mostrado interés en legalizar lo ilegalizable con la entrega de chalecos y credenciales a los viene-viene que laboran en diversos puntos de la Ciudad de México. Explicó que con esa estrategia, éstos estarán acreditados ante los ciudadanos y las autoridades para laborar en una calle determinada a cambio de una propina “voluntaria”.

Con ese programa, las autoridades planean que sean los mismos ciudadanos quienes regulen esa actividad, y para ello estableció que los comités vecinales sean los que determinen las calles y el número de franeleros que operen en ellas. Cabe decir que los chalecos estarán numerados y tendrán impreso un número telefónico, para que los automovilistas reporten actos indebidos, como el cobro de cuotas o la apropiación de calles.

En oposición a lo anterior, la Autoridad del Espacio Público, creada por Acuerdo del jefe de Gobierno el 26 de septiembre de 2008, ha emprendido un programa para instalar parquímetros en diversas colonias, dicho sea de paso, Condesa y Roma, con un doble propósito: atender la gestión integral del espacio público y desplazar a los franeleros sin tener que batallar con ellos, trasladando los beneficios económicos al Gobierno de la Ciudad y a la empresa concesionaria.

En torno a la posible instalación de parquímetros en la zona, Ana María Chavarri, secretaria de la agrupación civil Yo Amo a la Condesa, dijo, “ya en muchas ocasiones, en sexenios pasados se propuso ceder a la empresa de parquímetros los espacios públicos donde los franeleros laboran y resultó ser que se violaría la Constitución, porque no se puede lucrar de ninguna manera con el espacio público que es de todos”.

Abundó: “la Constitución en el artículo 14 dice que todo mexicano tiene derecho al espacio público, es decir, que no se puede lucrar de ninguna manera con la vía pública o pasos comunes. Los franeleros y los valet parking al momento de estacionar los automóviles en calles de la Condesa y Roma, violan ese artículo”.

“El principal promotor de la legalización de los franeleros es Benito Mirón, secretario del Trabajo”. Expresó que fue éste quien propuso la regularización de estas personas a lo que la asociación de colonos se opuso. “Llámense franeleros o valet parking, éstos son los ojos de la delincuencia, y además, por qué van a estar en nuestras calles observando cómo vives, a dónde vas y a qué horas llegas”, concluyó María Chavarri.

Vecinos de estas colonias, sostienen y coinciden en que con la posible legalización de los franeleros, los espacios públicos dejarán de serlo, así que cada esquina, cada banqueta, cada cuadra tendrá dueño y precio.

En el próximo número: La problemática que los valet parking ocasionan a vecinos por utilizar las calles como estacionamientos públicos de los restaurantes y bares.

 

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