Martes, Mayo 22, 2012
   
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Vladimir Kaspé en Polanco

Arq. María Bustamante Harfush
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La obra del Arquitecto Vladimir Kaspé tapiza los libros de historia de arquitectura en el México de mediados del siglo XX.

Nace el 3 de mayo de 1910, en Harbin, Manchuria-Rusia. Estudia Arquitectura en la Escuela de Bellas Artes de París donde conocerá al también estudiante Mario Pani, quien lo acogerá en México tras la Segunda Guerra Mundial. Llega con su esposa en 1942 y ratifica sus estudios de arquitectura en la UNAM en 1946. Es profesor en Teoría de la Composición, en la UNAM, Anáhuac, Ibero y La Salle. Muere en México en 1996.

Su obra consta de 191 obras –anteproyectos y construcciones entre 1942 y 1981-, sin embargo la exposición hace énfasis en su etapa racionalista, aprovechando las excelentes fotografías de época -mismas que acompañan éste artículo- tomadas por Guillermo Zamora.

Construye varias obras en la Delegación Miguel Hidalgo destacando su elegancia en el trazo de plantas y fachadas; la sencillez en la utilización de pocos materiales; la armonía y la funcionalidad de los espacios; su lógica estructural y constructiva: el Centro Deportivo Israelita (1958) en Lomas de Sotelo y el tan mencionado Súper Servicio Lomas (1948), importante edificio de usos múltiples que se encuentra desprotegido por las autoridades del patrimonio arquitectónico de la ciudad, valorado por los vecinos, que fue demolido para la construcción de una gran torre. Recientemente, se ha publicado en los medios la conservación de una parte del complejo arquitectónico como “museo de sitio” a cambio de reducir el área libre requerida por el nuevo edificio de acuerdo con el Reglamento de Construcciones del Distrito Federal.

Es particularmente interesante, la obra que emprende en la colonia Polanco:

Edificios de Apartamentos


En la esquina de Rubén Darío y Wallon, se levantan dos de los mejores edificios de vivienda del siglo XX en México, proyectados por los amigos: Pani (esquina Sureste) y Kaspé (Noreste). Ambos en cantera, tabique y concreto. Diría que son las fachadas más plásticas y libres del racionalismo en México, fachadas que bailan, se ondulan, se remeten y brotan. Ahí -en el nivel superior-, vivió y trabajó Kaspé.

Posteriormente edifica en Dickens y Platón otro edificio de vivienda con fachada escalonada en la esquina, una sucesión de espacios cerrados y abiertos que denotan una propuesta sensible y fuerte.

Liceo Franco Mexicano


Kaspé edifica uno de los colegios franceses más reconocidos en México, con la consigna de utilizar materiales económicos y sencillos. El acceso principal es una caja de cristal a doble altura donde hay dos grandes murales que reflejan aspectos de la nacionalidad francesa y mexicana. De éste volumen se desprenden dos alas que alojan aulas, talleres y laboratorios.

Centros deportivos


Una familia le encarga un club deportivo privado, proyectando una fachada sumamente contemporánea, una gran placa-muro en piedra caliza impide la visibilidad hacia el interior. Actualmente la fachada ha sido alterada con la abertura de vanos para un nuevo restaurante. El resto del edificio lo ocupa el Centro Vasco.

Por el contrario, en el Centro de Reeducación Física y Estética la fachada se abre por completo hacia el Parque Uruguay y una escalera escultórica anuncia el vestíbulo a doble altura. La intervención realizada para alojar al Consejo Británico en México comprueba cómo -con buenos proyectos de origen y arquitectos sensibles-, un edificio puede permanecer en el tiempo.

La calidad arquitectónica de las obras anteriores, ha permitido que su estilo perdure en las calles de Polanco y se distingan, cosa que no ha sucedido con muchas otras obras de los años 50 y 60 en la zona, las cuales han sido paulatinamente demolidas o transformadas con renovaciones que contradictoriamente le van restando valor al inmueble.

La cancelería original, la proporción de las ventanas, la piedra en su formato y textura original, los vanos y macizos de las fachadas son entre otros, el sello que cada arquitecto ha impreso a su obra y es lo que los diferencia a unos de otros. Ojalá sus habitantes sean cada vez más sensibles con el lenguaje arquitectónico de su propio edificio.

Ahora, sal a la calle y conoce estos edificios en vivo, que ahí están a la espera de ser re-conocidos.

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